6/8/2008 Edición Impresa INICIATIVAS EN EL ÁMBITO PENITENCIARIO|SEMBRADOR DE CULTURA
 

Un diplomático mexicano lleva el Quijote a las cárceles del país y convierte a presos en actores de teatro

 

  1. •  Arturo Morell es agregado cultural del consulado de Miami
     
<b> Ensayo </b> Arturo Morell da instrucciones a reclusos de una prisión del estado de Morelos. Foto:  TONI CANO
Ensayo Arturo Morell da instrucciones a reclusos de una prisión del estado de Morelos. Foto: TONI CANO
TONI CANO
MÉXICO

El Quijote mexicano tiene apellido catalán. Se llama Arturo Morell. El título se lo otorgó una universidad de Canadá por su esfuerzo en favor de la divulgación de la novela de Miguel de Cervantes. Morell ha pedido unos días de vacaciones en el consulado en Miami, donde ahora dirige el Instituto Cultural de México, para ir a la cárcel de Atlacholoaya, en el estado mexicano de Morelos.
A pesar de haber sufrido un grave accidente durante el camino, Morell empuña el micrófono hasta hacer reír y llorar a los reos que van a interpretar los personajes de Cervantes. Porque, entre los presos o los policías, entre los jóvenes o los emigrantes, este hombre es, como él mismo se define, "un sembrador de cultura".

La espiral de libros
Hace tres años, este exactor y expresentador de televisión convertido en diplomático formó en el Zócalo, la gran plaza de la ciudad de México, "la espiral de libros más grande del mundo" alrededor del asta de la bandera. Cada 400 libros colocaba un ejemplar del Quijote, "como eslabón en el crecimiento de la espiral", mientras comentaba: "Hacen falta Quijotes en el Zócalo, en México, en Latinoamérica". Los 11.000 libros fueron a parar a las cárceles. Y él, como "moderno Quijote cabalgando por el mundo", también.
Morell conocía ya más de cien prisiones gracias a la intensa y creciente participación penitenciaria en el Festival Hispanoamericano de Pastorelas (representaciones navideñas como los Pastorets) que organiza desde 1993. Dispuesto a demostrar que "la cultura es el mejor vehículo de readaptación", los 400 años de la publicación de la obra de Cervantes le dieron la excusa para crear Don Quijote: un grito de libertad, una versión libre del musical El hombre de la Mancha.